Capítulo VII: ¡Por el amor de Dos!

Yo no sé si vosotros lo veréis de la misma manera que yo, pero... ¿No os parece que la sociedad prefiere a las parejas antes que a los solteros? Ofertas para restaurantes, escapadas a hoteles y casas rurales, viajes maravillosos... ¡¡¡HASTA LOS COJONES!!! ¿Por qué no hay ofertas para grupos de 3 ó 4 personas nunca? ¿Acaso somos seres apestosos sin amigos? No señores, no.


Para una romántica empedernida como yo, es duro ver cómo todo tu entorno parece estar ideado para que las parejas encajen perfectamente en todo plan y ser tú el comodín de la llamada. En serio, jode muchísimo.

También es muy jodido ver cómo las mentiras y los engaños son la razón de ruptura número uno -escapadísima del pelotón, como cuando Armstrong se metía sus buenos chutes-. ¡si se supone que os queréis/habéis querido! Para mí, la traición es de las peores cosas que puede hacer el ser humano a sus semejantes. Por favor, desde aquí os pido que antes de cagarla tanto, intentéis hacer las cosas bien. La verdad duele una vez, la mentira mil veces más.

Pero de eso no voy a daros el coñazo hoy, que está el mundo saturado de esas historias. Hoy voy a disertar sobre los posibles resultados de la suma 1 + 1 de la manera que nosotros, el Komando Single, lo vemos.

Este fin de semana he compartido reflexiones con un par de colegas -bien regaditos- y veo nuevamente que más o menos pensamos todos igual. Bien, digamos que las parejas que nos rodean suelen adoptar tres tipos de actitud para con sus allegados solteros:

- Los desaparecidos tras la simbiosis,

Este tipo de pareja sufre una fusión estilo Dragon Ball en la que pasan a ser dos individuos con una única mente que los rige. Ellos se lo guisan, ellos se lo comen, ellos van, ellos vienen... pero siempre en pack indivisible, como las latillas de atún.
Además a esta simbiosis hay que añadirle el epíteto constante de su abducción extraterrestre. O es eso, o es que directamente se olvidan del resto del planeta. Sus amigos no les ven, se dedican a actividades exclusivas para ellos dos y generalmente cuando una pareja así acaba su relación, los amigos volvemos a aparecer en su radar para enjugar sus lágrimas. Son tus amigos ¿qué vas a hacer? Pues estar ahí a pesar de todo.

- Los que piensan en números pares.

Para estos dejas de contar en sus planes porque eres un número impar. Sí que salen, sí que les ves, pero... ya. ¡Malditos duplos!
En fin, al menos cuando quedamos muchos siempre les ves y no pierdes relación. Por supuesto ven a sus colegas a menudo, saliendo en parejitas principalmente. Ahí ya no sueles estar tú, pequeño impar. Pasas a sentirte un 'Forever Alone'.


-Los que siguen al pie del cañón.

A los que les da para poder combinar lo guay de los dos tipos anteriores con salir con sus colegas incluso por separado. Debo decir que la gran mayoría está en este punto y gracias, porque si el tipo más común fuese el primero, los singles ya nos cortábamos las venas. 
¡Que sepáis que me moláis y que quiero ser de los vuestros! Un día estaré en la misma tesitura y veremos en qué grupo acabo. Si me convierto en una simbiosis desaparecida en combate o una pares-nones, os autorizo a que aquí mismo en los comentarios me breéis todo lo que os de la gana por bocas. Pero como ese día no ha llegado, yo me decanto por el tercer tipo. Me parece el más sano.

A mis singles ¿qué contaros que no sepáis? Pues nada, que el mundo no se para para nadie y que se está muy bien yendo al ritmo que únicamente tú te marcas ¿A que sí?

Parejitas, queréos mucho y llevadnos también en vuestro corazón. Sed buenos.

Capítulo VI: Ch-ch-ch-ch-changes

Pues mi vaticinio-deseo para el 2013 no sé si se cumplirá, pero desde luego que para que las cosas mejoren hay que hacer cambios y en ello estoy. No tienen por qué ser radicales, pero las pequeñas cosas nos hacen ser quienes somos y hay pasos pequeñitos para mi 42 de pie (yo a lo grande en todo, está claro) que son de gigante para el espíritu.


Desde luego el cambio de actitud ante la vida es el principio de todo.

Me comprometí con mi prima Sonia a comenzar la dieta y apoyarnos. Mi comienzo era el lunes. Y ya que estaba, opté también por reducir el consumo de tabaco y a dar un paso adelante en cuanto a mi timidez extrema.

Con el subidón de motivación, también me puse fecha a principios de semana a volver a darle vida a este diario pero sin saber si de verdad lo conseguiría.

Es domingo por la noche y aquí estoy, con la dieta a tope, fumando algo menos pero aún bastante (aunque querer dejarlo de golpe justo cuando empiezo la dieta sería lo ideal... creo que mis nervios no lo aguantarían).

Lo de la timidez muchísimo mejor. Para una vez que me tiro a la piscina me he estrellado (Pura esencia Bridget) pero reto superado y muy contenta por haber sido valiente y sólo haber obtenido cosas positivas a cambio de un lapso de vergüenza total. Creo que no es un precio en absoluto elevado. Estoy madurando y todo ¡¡¡quién me ha visto y quién me ve!!!

Además la vida en casa va a cambiar porque voy a tener un nuevo compañero de piso y creo que me va a dar mucha más vidilla y energía. Good vibes.

Y todo esto no es porque estemos en una época de cambios a nivel energético, de calendario, de reinicio. No es sólo eso, sino que con el año llegó mi cumpleaños (¡29, señor@s, 29 ya!) y me dí cuenta de que la gente más importante para mí (familia, amigos y compañeros) se lo han currado mucho a todos los niveles para verme feliz. Y como eso no hay nada.


Me cuesta tanto hablar de lo que siento que generalmente no soy nada cariñosa o simplemente no tengo palabras amables con los que me importan. Eso también lo estoy intentando pulir (para decir cosas buenas y no tan buenas, claro).

¿Pues qué mejor manera de agradecer el subidón espiritual que compartiendo este tipo de cosas en el Diario, tan presente en mi cabeza siempre?

A principios de año hice una lista de peticiones y actualizar este diario era primordial por lo que ello conlleva y sé que muchos esperábais meter vuestras narices en mis asuntos con este estilo ñoñer-macarra-festivo que llevo en vena. Aquí me tenéis, pecadores de la pradera.

Pues eso, estoy en época de reinvención, descubrimiento y crecimiento. Eso no se puede decir siempre... o bueno, sí, pero la cuestión es ser capaz de verlo día a día.

¡Ch-ch-ch-ch-changes!

Y, por supuesto, queridos fieles al Diario, también tenéis parte de culpa de que esto suceda. Al César lo que es del César.

¡Buenas noches!

Capítulo V: 2013, here we go!

Queridos lectores del Diario:

Echando la vista atrás, me doy cuenta de lo inconsistente que he sido con la periodicidad de este diario. La verdad es que no he tenido inspiración ninguna para mofarme de mi patetismo sin caer en comentarios rancios y llenos de sentimientos negativos. No es que haya sido para mí un gran año este 2012, pero hay que agarrarse a un clavo ardiendo si hace falta y confío plenamente en que el 2013 hará que estas páginas vuelvan a llenarse de sonrisas, carcajadas, vergüenza ajena y todas esas cosas que me encantan (¿y a quién no?).

Por eso, mi recibimiento al 2013 quiero que sea tierno y cálido como el osito de mimosín y, para ello, quiero que las siguientes líneas lleven banda sonora acorde:


Quiero que este nuevo año que estamos a puntito de estrenar venga lleno de cosas positivas, porque si algo merece la buena gente que me rodea es alegrías. 

Espero que no tengáis que sufrir pérdidas importantes ni decir adiós con el corazón compungido a nadie. 

Que encontréis un trabajo que os llene o que, como poco, deje atrás todo tipo de angustia. 

Que la salud os permita disfrutar cada día con las energías de 10 niños. 

Que el amor os acompañe al ritmo de vuestra melodía o que venga a visitaros y quedarse para siempre. 

Que la amistad perdure y que llenemos aún más nuestro mundo de gente maravillosa como vosotros. 

Que las lágrimas que surquen vuestras mejillas sean de alegría y emoción. Que no os falte un abrazo, un beso, una caricia o una mirada cómplice cuando los necesitéis. 

Que los problemas se solucionen y se los lleve el viento lejos, muy lejos. 

Que la sonrisa no abandone vuestros labios y, por supuesto, que todos vuestros deseos se hagan realidad. 

Deseo con todas mis fuerzas que este 2013 vivamos momentos llenos de felicidad, que los compartamos juntos y que, por supuesto, brindemos juntos por cada buena noticia.

Espero volver a escribir muy prontito. Hasta entonces... ¡Feliz Año Nuevo!